TENGO LA LÍNEA, mentalidad del jugador y del referí

Esta es una de las frases que más repetidas veces he escuchado por los jugadores de polo dentro de la cancha. Y también "es mi línea" "tenes la línea" "no puede entrar"

Para simplificar cuando se enseñan las reglas muchos jugadores, dicen "no se puede cruzar la línea"

Por muchos años el derecho a la línea era sinónimo de poder absoluto. Este poder absoluto fue utilizado por los profesionales, que tienen gran control de la bocha, para tener la pelota y que nadie se las pueda quitar.

Ya hemos hablado en muchas notas que los foul por circular dentro del campo están compuestos por la prioridad (basado en la línea de la bocha) y la posibilidad de choque (distancia, peligro).

Intentemos estar en la mente del jugador, el jugador quiere llevar la pelota hasta el gol en forma individual o haciendo pases con sus compañeros, golpear de lejos, puede correr con la pelota a gran velocidad o puede ir con la pelota a baja velocidad, y también llevar la pelota al paso o casi detenido. Todos los movimientos del jugador tienen como finalidad última meter un gol.

Intentemos entrar en la mente del referí, el referí quiere que los jugadores circulen dentro del campo y no se choquen. ¿quiere que los jugadores metan gol? NO, le da lo mismo.

Como ven las mentalidades son muy diferentes.

La posibilidad de choque tiene su raíz en la velocidad / movimiento, a mayor velocidad mayor posibilidad de choque. A menor velocidad poca posibilidad de choque. Si no hay movimiento no hay posibilidad de choque.

En este último tiempo, de a poco, el derecho a la línea esta perdiendo el poder absoluto. Pero la mentalidad del jugador rechaza este cambio. Y hay países y lugares y partidos puntuales donde se mantiene el poder absoluto del derecho a la línea. Es muy fácil darse cuenta, jugadores que se frenan con la pelota, avanzan lentamente, muchos fouls, protestas permanentes, partidos interminables.

Los jugadores son en definitiva los que mandan y rechazan estos cambios, a mayor handicap más rechazo. Por otro lado cuando los jugadores se les consulta que les divierte prefieren correr, pocos fouls, golpear la pelota largo. Pero en definitiva los jugadores son los que evalúan y contratan a los referís, y los referís no se quieren quedar fuera, tienen que adaptarse a los pedidos del jugador. Insisto los referis son evaluados  (consiguen trabajo) con la mentalidad del jugador. Que horror!

Hay un circulo vicioso del que no se puede salir, y que en mi opinión hace mal al polo: los dirigentes (organizadores de torneos) quieren tener a los mejores jugadores posibles y les consultan, los dirigentes hacen caso a esos jugadores (los jugadores interpretan el polo con su mentalidad, y para mantener su trabajo), los referís intentan coincidir con los gustos de los jugadores, los dirigentes ven que el polo es poco atractivo y no entienden porqué.

NO SE PUEDE INTERPRETAR LAS REGLAS DE POLO CON LA MENTALIDAD DEL JUGADOR.

En este mundo tan pequeño donde lo único que vale es la opinión de los jugadores, lo único que han logrado es que el polo sea más aburrido, y menos vistoso.

Pero de a poco sobre todo en Argentina e Inglaterra, se esta interpretando correctamente el reglamento (pero no se llega a lo que realmente debería ser, porque los jugadores no ceden). El reglamento no legisla sobre que jugada se puede hacer (es lo que piensa el jugador), legisla de como los jugadores pueden moverse sin peligro dentro del campo de juego.

El reglamento tiene sus orígenes en el polo con caballos y bocha en movimiento a la mayor velocidad posible.

La forma más cercana de que las mentalidades del jugador y del referí sean semejantes es cuando el jugador se desprenda la pelota lo antes posible, e intente que su caballo corra. En la medida que el jugador quiera frenarse, detenerse las mentalidades serán opuestas.